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26 may. 2011

Sookie 11 - Capítulo 4

Sookie 11 - Capitulo 4

By Paula

Capítulo 4 – Paula Canavesi

El día siguiente me levanté con un humor negro, pero mejoré cuando vi que Claude y Dermont habían vuelto a la casa la noche anterior. Las pruebas saltaban a la vista: la camiseta de Claude estaba tirada sobre una silla en la cocina y los zapatos de Dermont estaban al pie de las escaleras. Además, después de haberme duchado y tomado un café, y al salir de la habitación en shorts y camiseta verde, ambos estaban esperándome en el salón.

“Buenos días, muchachos”, dije. Hasta para mis propios oídos, no soné muy animada. “¿Recuerdan que hoy vendría la comerciante de antigüedades? Deberían llegar en una o dos horas”. Me preparé para la conversación que debíamos tener.

“Bien, así esta habitación ya no parecerá una tienda de trastos” dijo Claude con su encanto de costumbre.

“Es verdad que te prometimos una charla” dijo Dermont.

“Y después, no volvieron esa noche” me senté en una vieja mecedora del ático. No me sentía muy preparada para esta conversación, pero estaba ansiosa de obtener algunas respuestas.

“Pasaron algunas cosas en el club” dijo Claude de manera evasiva.

“Aja, déjenme adivinar, una de las hadas está perdida”.

Eso hizo que se enderezaran y prestaran atención.”¿Qué?, ¿Cómo lo sabes?” dijo Dermont, recuperándose primero.

“Víctor lo tiene, o a ella” agregué. Les conté la historia de la noche anterior.

“Ya es suficiente con tener que lidiar con los problemas de nuestra propia raza… sino que, ahora, también nos meten en las malditas luchas de los vampiros” dijo Claude.

“No” le dije, sintiéndome que iba cuesta arriba, “ustedes, como grupo, no están metidos en las luchas de los vampiros, sino que han tomado a uno de ustedes para un objetivo específico. Lo cual es distinto. Déjenme decirles que, al menos esta hada que han secuestrado, la han sangrado, porque eso era lo que los vampiros necesitaban, la sangre. No estoy diciendo que su compañera perdida no pueda estar viva, pero ustedes ya saben como pierden el control los vampiros cuando hay un hada cerca y mucho más si está sangrando”.

“Ella tiene razón” Dermont le dijo a Claude. “Cait debe estar muerta. ¿Hay alguna de las hadas en el club que sea familia de ella? Tenemos que preguntarles si tuvieron alguna visión de muerte”.

“Una mujer” dijo Claude. Él, tan apuesto, se había quedado de piedra. “Alguien que no podíamos perder. Sí, tenemos que averiguar”.

Quedé confundida por un segundo, ya que Claude no tiene una muy buena opinión de las mujeres en lo que respecta a su vida personal. Luego me acordé que cada vez había menos hadas mujeres. No sabía sobre el resto del reino de las hadas, pero parece que las hadas eran cada vez menos. No es que no me importase, que Cait estuviese perdida (aunque no creía que existiese ni la más remota oportunidad de que estuviera viva), pero tenía otras preguntas que hacer, más egoístas, y no pensaba dejarme desviar. En cuanto Dermont llamó a Hooligans y pidió a Bellenos que convoque a todos en el reino de las hadas para averiguar sobre la familia de Cait, yo pude volver a mi propio curso de interrogación.

“Mientras Bellenos está ocupado, ustedes tienen un poco de tiempo libre, y como los tasadores están por llegar, necesito que me respondan unas preguntas” dije.

Dermont y Claude se miraron. Al parecer, Dermont fue quien salió perdiendo ya que respiró hondo y comenzó, “sabes que sucede cuando uno humano caucásico se casa con un Negro, a veces los bebes salen más parecidos a una raza que a la otra, aparentemente al azar. Incluso puede suceder con los hijos de una misma pareja”.

“Si, me han dicho” dije.

“Cuando Jason era bebé, nuestro bisabuelo Niall vino a verle”

Quedé boquiabierta, “Espera” le dije, lo cual sonó ronco, “Niall dijo que no podía visitarnos porque su hijo, medio humano Fintan, nos protegía de él. Y que Fintan era nuestro abuelo”.

“Por eso mismo, Fintan los protegía del mundo de las hadas. Él no quería que su padre interfiriese en sus vidas de la forma en que había interferido en la de él. Pero Niall, tenía sus propios métodos, y de todas formas logró averiguar que a Jason le faltaba esa chispa especial. Por lo que se desinteresó”, dijo Claude.

Me quedé esperando.

Claude continuó, “por eso tardó tantos años en conocerte. Podría haber evitado a Fintan, pero asumió que tu serías igual que Jason… atractiva a los ojos de los supernaturales y los humanos, pero aparte de eso una humana normal.

“Pero luego se enteró que no era así” dijo Dermont.

“¿Se enteró? Quién, De quién?, mi abuela hubiese estado orgullosa.

“De Eric. Ellos tenían algunos negocios en común, y Niall pidió a Eric que le informase de los eventos en tu vida. Eric, cada tanto, le contaba en que andabas. Luego, hubo un momento en que Eric creyó que necesitabas la protección de tu bisabuelo, y por supuesto tú te estabas debilitando”.

“¿Qué?”

“Entonces el bisabuelo envió a Claudine, y cuando ella se preocupó porque no podía cuidarte sola, él decidió conocerte personalmente. Eric arreglo eso también. Supongo que creyó que iba a ganar puntos con Niall por haberte encontrado”. Dijo Dermont encogiéndose de hombros. “Parece que resultó para Eric. Los vampiros son corruptos y egoístas”.

Las palabras “muerto” y “degollado” me vinieron a la memoria.

“Entonces, Niall apareció y se me presentó gracias a la intervención de Eric; lo cual precipitó la guerra entre las hadas, porque las hadas de agua no querían tener más contacto con los humanos, mucho menos con una que sólo tenía un octavo de hada.” Gracias, me encantó enterarme que toda una guerra fue culpa mía.

“Si” dijo Claude prejuiciosamente. “Es un buen resumen. Y luego vino la guerra, y después de varias muertes Niall decidió cerrar el mundo de las Hadas” suspiró. “Me dejaron fuera a mí y a Dermont”.

“Por cierto, no me estoy debilitando” señalé con insistencia. “Es decir, ¿acaso parezco que me débil?” Sé que estaba evitando ver el problema real, pero me estaba enojando. O quizás, poniendo aún peor.

“Tú sólo tienes un poco de sangre de hada” dijo Dermont gentilmente, como si fuese un recordatorio importante, “estás envejeciendo”.

No podía negarlo. “Entonces, ¿por qué me siento cada vez más como uno de ustedes, si sólo tengo una pisca de hada en mi?

“El conjunto de nosotros hace más que la suma de las partes” dijo Dermont. “Yo soy medio humano, pero cuanto más tiempo estoy con Claude, más fuerte es mi magia. Claude, aunque es totalmente hada, ha estado en el mundo de los humanos por mucho tiempo y se estaba debilitando. Ahora es más fuerte. Tú sólo tienes un poco de sangre de hada, pero cuanto más tiempo estás con nosotros, mucho más fuerza tiene ese poco en tu naturaleza”.

“Como cebar un pistón?” dije dubitativamente “no entiendo”.

“Como, como lavar una ropa nueva roja con lo blanco” dijo Dermont triunfante, que había hecho eso una semana antes. Ahora todos teníamos medias rosas.

“¿Pero eso no significa que Claude se está poniendo menos rojo?... quiero decir, menos hada? Si nosotros se lo absorbemos?”

“No” dijo Claude con complacencia, “Estoy más rojo que nunca”.

Dermont asintió, “yo también”.

“Yo no he notado ninguna diferencia” dije yo.

“¿No te sientes con más fuerza que antes?”

“Bueno…si. A veces.” No era como ingerir sangre de vampiro, que te da mayor fuerza por un período determinado, si es que no te vuelve loco de remate. Es como que sentía un mayor vigor. De hecho, me sentía… más joven. Y como sólo estoy en mis veinte, era un poco desconcertante.

“¿No quieres volver a ver a Niall?” me preguntó Claude

“A veces”, todos los días.

“¿No estás contenta cuando dormimos en la cama contigo?”

“Si. Pero para que sepan, creo que es un poco raro también”.

“Humanos” dijo Claude a Dermont con un tono de exasperación y condescendencia. Dermont se encogió de hombros. Después de todo él era medio humano.

“Y así y todo se quedan aquí” dije.

“Todos los días me pregunto si no me he equivocado”.

“¿Por qué están aquí todavía, si tanto quieren a Niall y vivir en el mundo de las Hadas? ¿Cómo recibiste la carta de Niall que me diste hace un mes donde decía que había utilizado todas sus influencias para liberarme del FBI?” Los miré con mis sospechas. “¿La carta era falsificada?”

“No, era genuina” dijo Dermont. “Y ambos estamos aquí porque amamos y tememos a nuestro príncipe”.

“Ok” dije, lista a cambiar de tema ya que no podía debatir lo que sentían. ¿Qué es un portal, exactamente?

“Es un lugar donde la membrana es más fina” dijo Claude. Miré a Claude en blanco, y él continuo explicando. “Hay un tipo de membrana mágica entre nuestro mundo – el supernatural- y el tuyo. En el lugar más fijo, la membrana es permeable. El mundo de las hadas es accesible, como también las partes de tu mundo que normalmente son invisibles ante tus ojos”.

“¿Qué?”

Claude estaba de racha. “los portales se quedan, generalmente, en el mismo lugar; aunque pueden cambiar un poco. Nosotros los usamos para pasar de nuestro mundo al de ustedes. En el lugar del portal de tu bosque, Niall dejo una apertura. El agujero no es lo suficientemente grande para que uno de nosotros pueda pasar parado, pero se pueden transferir objetos”. Como un buzón en una puerta. “¿Ves? ¿Era tan difícil?” dije. “¿Se les ocurre alguna otra verdad para decirme?”

“¿Cómo qué?”

“¿Cómo, por qué hay tantos seres del mundo de las Hadas en Hooligans, como strippers o seguridad o que se yo que más? No todos son hadas. Ni siquiera sé que son. ¿Por qué terminaron con ustedes dos?”

“Porque no tienen dónde ir” dijo simplemente Dermont. “A todos los dejaron fuera. Algunos a propósito, como a Claude, otros no, como a mí”.

“Entonces, Niall cerró el acceso y ¿dejo a alguno de ustedes fuera?”

“Si. Estaba intentando mantener a las hadas que querían matar humanos dentro, y se apresuró demasiado” dijo Claude. Noté que Dermont, a quién Niall había encantado de manera cruel, dudaba de la explicación de Claude.

“Yo entiendo que Niall tenía sus buenas razones para sellar el mundo de las hadas” dije lentamente, “él dijo que la experiencia le había enseñado que cuando las hadas y los humanos se mezclan siempre termina en problemas. Él no quería que las hadas se procrearan con los humanos porque muchas de las hadas odian el resultado- mestizos”. Miré a Dermont disculpándome, y él no le dio importancia. Ya estaba acostumbrado. “Niall no pretendía volver a verme. ¿Realmente están tan desesperados por volver al mundo de las hadas y quedarse allí?”.

Hubo una pausa, que podríamos llamar “embarazosa”. Era claro que Dermont y Claude no iban a responder. Al menos no iban a mentir. “Entonces, díganme ¿por qué están viviendo conmigo y qué quieren de mi?” dije, con la esperanza de que sí me contestaran eso.

“Estamos viviendo contigo porque nos pareció una buena idea quedarnos con la poca familia que pudiéramos encontrar” dijo Claude. “Nos debilitamos cuando nos apartaron de nuestra tierra y no teníamos ni idea de que habían tantas hadas aquí. Nos sorprendimos cuando todas las otras hadas desamparadas de Norteamérica empezaron a llegar a Hooligans, pero nos alegramos. Como te dijimos, somos más fuerte cuando estamos juntos”.

“¿Me están diciendo toda la verdad?”, me levanté y comencé a pasearme de un lado a otro. “Me podrían haber dicho todo esto antes, y no lo hicieron. Quizás estén mintiendo”. Sostuve los brazos extendidos con las palmas hacia arriba. “¿Y bien?”.

“¿Qué?” Claude pareció ofendido. Era hora de que recogiera un poco de lo que había sembrado. “Las hadas no mienten. Todo el mundo lo sabe”.

Sí, claro. De conocimiento popular. “Puede que no mientan, pero no siempre dicen toda la verdad” señalé. “Definitivamente, tienen eso en común con los vampiros. ¿Quizás tengan otra razón para estar aquí? Quizás quieren quedarse por acá para ver quién aparece por el portal.”

Dermont pegó un salto y se puso de pié.

Ahora estábamos los tres enojados, nerviosos. La habitación olía a acusación.

“Quiero volver al mundo de las Hadas porque quiero volver a ver a Niall una vez más,” dijo Claude pensando cada una de sus palabras. “Es mi abuelo. Estoy cansado de recibir un mensaje cada tanto. Quiero visitar los lugares sagrados para poder estar cerca del espíritu de mi hermana. Quiero ir y venir entre mundos cuando me plazca, tengo ese derecho. Este es el portal más cercano. Tú eres nuestro pariente más cercano. Y además, esta casa tiene algo. Nosotros pertenecemos aquí, por ahora.”

Dermont se acercó a la ventana del frente para admirar la mañana cálida. Había mariposas y plantas floreciendo y muchísimo sol fuera. Sentí unas grandes ganas de estar al aire libre, con las cosas que entendía, antes que estar aquí dentro teniendo esta conversación bizarra con mis parientes que no entendía completamente ni confiaba. Si su lenguaje corporal se podía tener en cuenta, Dermont parecía compartir mis sentimientos contradictorios y de infelicidad.

“Pensaré en lo que me has dicho” le dije a Claude. Dermont pareció relajar un poco los hombros. “Además, tengo otras cosas en mente. Ya les conté sobre el bombardeo al bar.” Dermont se dio vuelta y se recostó sobre la ventana. Aunque su cabello era más largo que el de mi hermano, y sus expresiones eran más (lo siento Jason) inteligentes, daba miedo lo mucho que se parecían. No eran idénticos, pero sin duda se los podía confundir, al menos brevemente. Pero Dermont tenía unos tonos más sombríos que Jason no.

Ambas hadas asintieron cuando mencioné el bombardeo. Se mostraron interesados pero sin involucrarse –una mirada a la que estaba acostumbrada a ver en vampiros. No les interesaba en lo más mínimo que les pasaba a los humanos que no conocían. Si alguna vez habían leído a John Donne, hubieran estado en desacuerdo con su idea de que ningún hombre es una isla. La mayoría de los humanos estaban en una gran isla, para las hadas, y esa isla estaba a la deriva en un mar llamado No me interesa lo más mínimo.

“La gente habla en los bares, así que estoy segura que también hablan en los bares nudistas. Por favor, díganme si se enteran de algo sobre quién lo hizo. Es importante para mí. Si pudieran pedirle al equipo de Hooligans que presten atención si escuchan sobre el bombardeo, realmente estaría agradecida”.

Dermont pregunto. “¿Va mal el negocio en lo de Sam, Sookie?”

“Si” contesté, sin sorprenderme demasiado por este cambio de tema. “Además, el nuevo bar en la carretera está haciendo estragos en nuestra clientela. No sé si es la novedad del “Vic’s Redneck Roadhouse[i]” y “Vampire’s Kiss[ii]” que se está llevando a la gente, o si se están yendo porque Sam es un cambia formas, pero el negocio no va muy bien en Merlotte’s”

Estaba intentando decidir cuánto quería decirles sobre Victor y su maldad, cuando Claude dijo, “te quedarás sin trabajo”, y nada más, como si lo que decía le hubiese recordado algo.

Todos estaban muy interesados en que haría si Merlotte’s cerraba. “Sam se quedaría sin sustento”, señalé mientras me dirigía a la cocina para buscar otra taza de café. “Que es mucho más importante que mi trabajo. Yo puedo conseguir otro lugar donde trabajar”.

“Él podría abrir el bar en otro lugar”, dijo Claude.

“Tendría que irse de Bon Tems”, dije de manera brusca.

“Lo cual no te convendría, verdad? Claude parecía pensativo de una forma que me ponía nerviosa.

“Él es mi mejor amigo”, dije. “Ya lo sabes”. Quizás era la primera vez que lo decía en voz alta, pero creo que lo sabía hacía mucho. “Ah, por cierto, si quieren saber que le pasó a Cait, pueden intentar contactar un humano de ojos grises que trabaja en Vampire’s Kiss. El nombre en su uniforme era Colton.” Yo sabía que en algunos sitios repartían las etiquetas con nombres todas la noches, sin preocuparse de a quién pertenecían realmente. Pero al menos era un comienzo. Me volví a la cocina.

“Espera” dijo Dermont de manera tan abrupta que volteé para verle. “¿cuándo viene la gente de las antigüedades a ver tus trastos?

“Deberían estar aquí en un par de horas”.

Dermont dijo, “El ático está más o menos vacío, ¿no querías limpiarlo?”

“Eso planeaba hacer esta mañana”.

“¿Quieres que te ayudemos?” preguntó Dermont.

Claude estaba claramente consternado. Miró fijamente a Dermont.

Volvíamos a temas más familiares, y al menos yo, lo agradecía. Hasta que tuviese tiempo de pensar en toda esta nueva información, no tendría ni idea de que pregunta hacer. “Gracias”, dije, “Sería genial si pudiesen llevar arriba uno de los cestos grandes de basura. Luego, cuando termine de barrer y limpiar, bajarlo nuevamente”. Tener parientes que son inhumanamente fuertes puede ser de gran utilidad.

Fui al porche de atrás a buscar los elementos de limpieza y cuando subí con las manos completamente llenas, vi que la puerta de la habitación de Claude estaba cerrada. Mi inquilina anterior, Amelia, había convertido una de las habitaciones del primer piso en un precioso tocador con una cómoda barata (pero bonita), una cajonera y una cama. Amelia había usado otra de las habitaciones como salón, completa con dos sillones, una TV y un escritorio grande, que ahora estaba vacía. El día que limpiamos el ático, vi que Dermont había puesto un catre en esa habitación.

Antes de que pudiera decir “Jack Robinson”, Dermont apareció en la puerta del ático con un cesto de basura. Lo dejó en el suelo y miró alrededor. “Creo que se veía mejor con las antigüedades de la familia” dijo, y yo coincidí. A la luz del día que entraba por la ventana sucia, el ático lucía triste y viejo.

“Quedará bien cuando esté limpio”, dije con resolución, y comencé con la escoba a sacar las telas de araña, luego continué con el polvo y la suciedad del suelo. Para mi sorpresa, Dermont agarró unos trapos y el limpia vidrios y comenzó a limpiar las ventanas. Consideré que lo mejor era no hacer ningún comentario. Cuando terminó con las ventanas, me ayudó sosteniendo la pala, mientras yo barría la basura. Cuando terminamos, y yo subí la aspiradora para retirar lo poco de polvo que quedaba, Dermont dijo “estas paredes tienen que pintarse”.

Eso era como decir que el desierto necesita agua. Quizás alguna vez hubo pintura, pero se había caído y desgastado hacia mucho, y el color indeterminado que había quedado estaba manchado y raspado por todos los objetos estaban apoyados sobre las paredes. “bueno, sí. Necesita lijarse y pintarse. Y el suelo también”. Golpeé con el pie el suelo. Mis ancestros se habían vuelto locos con la pintura blanca cuando se agregó el segundo piso a la casa.

“Sólo necesitas parte de este espacio como depósito”, dijo Dermont de la nada, “Si asumimos que los de las antigüedades comprarán las piezas más grandes y no las tengas que volver a subir”.

“Es verdad”. Parecía que Dermont intentaba decirme algo, pero no me daba cuenta que. “¿Qué quieres decir?” le pregunté directamente.

“Podrías tener una tercera habitación aquí arriba si sólo usaras esa parte de atrás como depósito”, dijo Dermont, “¿Ves, esa parte?”.

Me señalaba una parte en la que la pendiente del techo formaba un espacio natural, de unos 7 pies de profundidad y del ancho de la casa. “No sería difícil hacer una partición allí, colocar unas puertas” dijo mi tío abuelo.

¿Dermont sabía cómo colocar puertas? Seguro que mi cara demostraba lo sorprendida que estaba, porque me dijo, “He estado mirando HGTV[iii] en la TV de Amelia”.

“Ahh” dije, pensando en algo más inteligente para decir. “Bueno, podríamos hacer eso. Pero no creo que necesite otra habitación. Quiero decir, ¿quién va a querer vivir aquí arriba?”

“¿No se supone que siempre es bueno tener más habitaciones? En la TV dicen que sí. Yo podría mudarme aquí. Claude y yo podríamos compartir la habitación de la TV como salón y tener cada uno nuestro dormitorio.”

Me sentí humillada de no haber pensado en preguntar a Dermont si le molestaba compartir habitación con Claude. Obviamente si le molestaba. Dormir en un catre en la salita pequeña… he sido una mala anfitriona. Miré a Dermont con mayor detenimiento. Había parecido… esperanzado. Quizás mi nuevo inquilino tenía poco trabajo. Me di cuenta que no sabía que hacía exactamente Dermont en el club. Di por sentado que iba con Claude cuando él se iba a Monroe, pero nunca sentí curiosidad como para preguntarle que hacía cuando llegaba allí. ¿Y si ser medio hada era lo único que tenía en común con el egocéntrico de Claude?

“Si crees que tienes tiempo para hacerlo, estaré más que contenta en comprar el material”, dije sin saber muy bien de donde había sacado la idea. “De hecho, si puedes lijar, preparar, pintar todo y levantar la partición, lo apreciaría. Incluso, me encantaría pagarte por el trabajo. ¿Por qué no vamos al aserradero en Clarice en mi próximo día libre? Si puedes averiguar cuanta madera y pintura necesitamos.”

Dermont se iluminó como un árbol de Navidad. “Puedo intentar, y se como alquilar una lijadora”, dijo, “¿Confías en que lo haga yo?”

“Si”, dije no muy segura de que fuese cierto. Pero, después de todo, ¿qué podría hacer que el ático se viera peor que ahora? Comencé a entusiasmarme yo también. “Sería genial tener remodelada esta habitación. Tienes que decirme cuanto crees que sería una paga justa”.

“Definitivamente no”, dijo, “Me has dado un hogar y la tranquilidad de tu presencia. Esto es lo menos que puedo hacer por ti”.

No podía estar más de acuerdo con Dermont cuando lo dijo así. Existe algo como tener resolución para no aceptar un regalo y consideré que esta era esa situación.

Había sido una mañana llena de información y sorpresas. Mientras me lavaba las manos y cara para deshacerme del polvo del ático, escuché que llegaba un coche. El logo Splendide, en letras góticas, estaba pintado al costado de la camioneta blanca.

Se bajaron Brenda Hesterman y su compañero. El compañero era pequeño, un hombre compacto que llevaba pantalones kaki, un polo azul y mocasines bien lustrados. Tenía el pelo color ceniza bien corto.

Salí al porche de la entrada.

“Hola Sookie”, dijo Brenda, como si fuésemos viejas amigas. “Este es Donald Callaway, el co-propietario del negocio”.

“Sr. Callaway”, dije asintiendo. “Por favor, entren. ¿Quieren algo de tomar?”

Ambos dijeron que no mientras subían los peldaños. Una vez dentro, comenzaron a inspeccionar la habitación llena de cosas con una apreciación que mis compañeros hadas no habían mostrado.

“Me encanta el cielo-raso de madera”, dijo Brenda “¡y mira las paredes recubiertas en madera!”

“Es una de las antiguas”, dijo Donald Callaway. “Felicitaciones Señorita Stackhouse, por vivir en semejante casa histórica y bonita”.

Intenté no mostrar lo sorprendida que estaba. Esta no era la reacción que normalmente obtenía. La mayoría de la gente tendía a mostrar pena porque tenía que vivir en una casa tan anticuada. Los pisos no eran reales y las ventanas no eran estándar. “Gracias” dije dubitativamente. “bueno, aquí están las cosas del ático. Miren si hay algo que quieren. Simplemente llámenme si necesitan algo”.

No tenía sentido quedarme ahí, y me pareció poco delicado mirar como trabajaban. Me fui a mi habitación a sacar el polvo a los muebles y limpié uno o dos cajones mientras tanto. Generalmente, hubiese puesto la radio, pero quería estar atenta en caso de que me necesitasen hacerme preguntas. Hablaban entre ellos en voz baja de tanto en tanto, y me di cuenta de que estaba curiosa de saber que decidían. Cuando escuché que Claude bajaba las escaleras, pensé que era buena idea salir y despedir a él y a Dermont.

Brenda se quedó boquiabierta al verlos cuando las dos hadas pasaban por el salón. Hice que se detuvieran lo suficiente como para presentarlos, ya que era lo correcto. No me sorprendió cuando Donald comenzó a tratarme diferente luego de conocer a mis dos “primos”.

Estaba fregando el suelo del baño del pasillo cuando escuché a Donald, salí al salón intentando poner cara de curiosidad.

Había estado examinando el escritorio de mi abuelo, un objeto grande y feo que había sido objeto de la mayor parte de las maldiciones y causa de esfuerzo de las hadas cuando intentaban bajarlo al salón.

El hombrecillo estaba en cuclillas, dentro del espacio para las piernas.

“Tiene un compartimento secreto aquí, Señorita Stackhouse”, dijo mientras reculaba. “Venga, déjeme mostrarle”.

Me puse de cuclillas y me acerqué con la excitación que este tipo de descubrimiento origina. ¡Un compartimento secreto! ¡Un truco de magia! Ambos originan una sensación de expectativa de la niñez.

Con la ayuda de la linterna de Donald vi que en la parte trasera del escritorio, en la parte en que van las rodillas, había un panel extra. Había una serie de bisagras tan al fondo que las rodillas nunca las tocarían; por lo que la puerta se abriría hacia arriba cuando estaba abierta.

Como abrirlo era todo un misterio.

Luego de que pudiera verlo bien, Donald dijo, “Intentaré con mi navaja, Señorita Stackhouse, si usted no tiene ninguna objeción”.

“Para nada”, dije.

Sacó una navaja del bolsillo, tamaño normal, abrió la vaina y la deslizó por el borde. Como pensaba, en medio del borde había algún tipo de broche. Presionó, gentilmente, con la navaja, primero de un lado y luego del otro, pero no pasó nada.

Luego, comenzó a tocar alrededor de la cerradura. Había una línea de madera justo donde ambos costados y la parte superior de la cerradura se juntaban. Donald presionó y empujó, y justo cuando yo estaba por darme por vencida, se escuchó un clic forzado y el panel se abrió.

“Por favor, mire usted”, dijo Donald. “Es su escritorio”.

Eso era verdad y además lógico, y mientras él se retiraba, yo me puse en su lugar. Levanté la tapa y la sostuve mientras Donald apuntaba con la linterna, pero como yo estaba bloqueando el haz de luz, me costó bastante extraer el contenido.

Al sentir el contorno del paquete, lo agarré y tiré gentilmente. Ya lo tenía. Me revolví sobre mi trasero, intentando no pensar en cómo se veía desde la perspectiva de Donald. En cuanto salí del escritorio, me dirigí a la ventana con el paquete polvoriento. Y lo examiné.

Había una pequeña bolsita de terciopelo con un pasa cinta. El material había sido de tinte rojo hace tiempo. Había un sobre, que alguna vez fue blanco, de unos 6x8, con fotos, y mientras lo alisaba me di cuenta de que era un molde de vestido. Inmediatamente me inundó un recuerdo. Recordé la cajita donde estaban todos los moldes, Vogue, Simplicity y Butterick. Mi abuela disfrutó de la costura por muchos años, hasta que se fracturó un dedo de la mano derecha que no soldó bien, lo que hizo que se volviera muy doloroso manejar los moldes tan finos y los materiales de costura. Por la foto, este sobre en particular había sido de un vestido de falda larga y ceñido a la cintura, y las tres modelos dibujadas llevaban hombreras, eran de cara pequeña y pelo corto. Una de las modelos tenía el vestido a media pierna, la otra lo llevaba como vestido de novias y la tercera como un vestido de baile. ¡El siempre versátil vestido de falda abultada!

Abrí el sobre y miré dentro, esperando encontrar el familiar papel marrón fino con misteriosas impresiones negras. Pero, en cambio, había una carta, escrita en un papel amarillo. Reconocí la letra.

De repente estaba a punto de llorar. Mantuve los ojos abiertos para evitar que me cayeran las lágrimas, y salí del salón rápidamente. Era imposible que abriese ese sobre con gente en la casa, por lo que lo guardé en la mesita de luz con la bolsita, y volví al salón luego de secarme los ojos.

Los dos comerciantes de antigüedades eran demasiado educados para hacerme preguntas, preparé café y se lo llevé en una bandeja con leche, azúcar y porciones de torta, porque estaba agradecida. Como me había enseñado mi abuela… mi fallecida abuela, cuya letra había reconocido en la carta.



[i] Bar de carretera para campesinos de Vic

[ii] Beso de Vampiro

[iii] Canal de diseño y decoración



Continuará....

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